LAS 6 FASES DEL CAMBIO

El cambio es el motor de la evolución. Cuando seas consciente y reines en tu cambio, reinarás en toda tu vida y espacio. La estática es muerte y el cambio es vida.

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Los cambios y transformaciones son una constante. Absolutamente todo cambia y tenemos mil ejemplos de ello, desde las estaciones, el día y la noche, nuestra madurez, o las sociedades. El motor de la evolución es el cambio. Gracias al cambio, podemos desarrollar nuestro talento, descubrir qué es el bienestar y cómo vivir en ese estado, desarrollarnos como seres humanos en definitiva. Todo progreso, sea personal, social o empresarial, procede del cambio. Un cambio consiste en dejar atrás algo que ya fue suficiente e iniciar un nuevo momento. En nuestra vida los cambios se suceden constantemente, el problema es que no somos conscientes de ellos ni los manejamos. Cuando somos conscientes de cuál es el cambio que necesitamos, cómo lo vamos a conseguir y hacia dónde queremos ir, el proceso se acelera, es mucho más poderoso y eficaz. Todo llega antes.

¿Cuáles son las fases del cambio?

Como si se tratara de una rueda que siempre gira, existen transiciones entre un estado y otro. En esa transición ocurren los cambios. Para que un cambio sea positivo y productivo debe superar estas fases. Cuando una persona o grupo de personas (pueden ser empresas, grupos sociales, familias…) queda estancada en una de las fases, llega un periodo de malestar o estática, sin que aumente o incluso exista el bienestar o la productividad. Repasemos cuáles son estas fases, cómo se llega a cada una de ellas y qué es necesario hacer para llegar a la siguiente.

 

Primera fase: Sensación de Insatisfacción


 

El cambio comienza con una sensación de insatisfacción. En esos momentos, sentimos que algo no funciona bien en nuestra vida personal, enfoque profesional o situación como ejecutivos o emprendedores. Esa situación es molesta y nos genera infelicidad. Esa insatisfacción, en realidad, es una señal que nos ayuda a descubrir que el cambio debe producirse. Nuestras estrategias, creencias, conductas, gestión de nuestras emociones… ya no nos dan resultados positivos. Esa insatisfacción debe entenderse como un modo de motivación. La motivación por el cambio y la visualización del estado en el que deseamos estar es la clave para pasar a la siguiente fase. Si la persona tiene problemas para visualizar qué desea, entonces puede ser muy beneficioso comenzar un proceso de Coaching, ya que el Coaching te ayuda ante todo a visualizar lo que realmente necesitamos o deseamos. La palabra clave para avanzar es Conocer.

Segunda fase: Reflexión y elección de un área de mejora


 

Una vez que detectamos la insatisfacción, la siguiente fase es de reflexión sobre la situación actual, para finalmente elegir cuál es el área de mejora en nuestra personalidad que necesitamos desarrollar para que se produzca el cambio. Es imprescindible, entonces, que nos responsabilicemos de nuestra situación. Somos siempre los causantes de la situación y los que podemos remediarla. Analizamos nuestra personalidad y cuál es esa parcela que, de ser mejorada, nos traerá un cambio y múltiples satisfacciones. Pueden ser varias: nuestra manera de pensar, nuestra actitud, nuestra gestión emocional, la forma en la que nos comunicamos, nuestra manera de abordar relaciones, nuestra capacidad para ser proactivos o pasar a la acción… Sólo la persona debe escoger su área de mejora. La clave para pasar a la siguiente fase es elección y determinación. La palabra clave para avanzar es Compromiso

Tercera fase: el Plan de acción


 

Cuando ya conocemos nuestra área de mejora, la siguiente fase del cambio es cuando nos sentamos y decidimos cómo vamos a transformar ese área de mejora en un objetivo. El objetivo se conseguirá a través de un plan de acción detallado que la persona se compromete a cumplir (a través de sus propósitos y valores) para conseguir el cambio deseado. ¿Cómo transformar un área de mejora en un objetivo? Si nuestra área de mejora es la comunicación, el objetivo es desarrollar la comunicación, y así con cada parcela. Sin embargo, debemos ser concretos, saber hasta dónde queremos llegar, qué queremos conseguir, para qué queremos conseguirlo, qué podemos hacer para comenzar a conseguirlo, cómo lo vamos a hacer, etc. Este plan de acción nos llevará hasta nuestro objetivo, y eso supondrá un desarrollo en nosotros que haga el cambio real. En esta fase, es donde colocamos un motor en la rueda para que gire definitivamente. La palabra calve para avanzar, claro está, es la Acción.

Un factor muy importante para superar esta fase es la creatividad. Con creatividad, podemos comprobar cuántas cosas podemos hacer y de qué maneras.

Aquí, habitualmente es donde comienza un proceso de Coaching. Cuando contratas un proceso, acuerdas un plan de acción con un Coach, el compromiso sería entre tú y el Coach, y el avance sería mucho más intenso, profundo y poderoso. El Coaching nos ayuda a que nuestro cambio sea más eficaz y eficiente para desarrollar al máximo nuestro potencial.

En la próxima entrada veremos las últimas 3 fases, aunque en realidad son 4: existe una fase implícita en cada segundo de un proceso de cambio.

Gracias,
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